domingo, 16 de julio de 2017

ESPARTA

Para darnos cuenta del régimen de vida en aquella sociedad, en Esparta sólo dos personas podían tener una lápida con su nombre: « un hombre que moría en
combate y una mujer que moría durante el parto. Los dos actos se consideraban
dar la vida por el Estado. El parto y la educación de los hijos no eran asuntos de
la familia, ni de un individuo, sino del Estado» , explica David George. Mientras
que los bebés fuertes sobrevivían, muchos de los hijos de estos guerreros
perecieron, convencidos sus verdugos de que no lograrían sobrevivir al programa
de adiestramiento espartano, cuy o objetivo era transformarlos en máquinas de
matar.




Una de las pruebas finales de todo joven espartano consistía en introducirse en el barracón de un ilota (esclavo) durante la noche y asesinarlo. « Cada cultura, a lo largo de toda la historia, tiene su propia versión del rito masculino de iniciación. En la sociedad espartana, uno no se convertía en un hombre hasta que estrangulase a alguien hasta matarlo» , explica Richard A. Gabriel. Sin embargo, la clave de este ritual no era el asesinato en sí. « Tenían que hacerlo sin que los descubriesen. El objetivo de esta práctica era adiestrarlos en el arte de la evasión, el arte de ser un buen soldado, el arte de ser sigiloso. Así que si los descubrían eran castigados severamente» , añade.

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